Sobre mí

Foto2Mi tutora y mi eclosión literaria

La verdad es que no tenía muy claro por donde empezar, así que explicaré, creo yo, el acontecimiento que provocó que se desatasen todas mis pasiones literarias.

Yo andaba por séptimo de EGB (actualmente segundo de la ESO, hasta próximo cambio de ley educativa para jactancia personal del ministro de turno), en una de tantas escuelas públicas de la periferia de mi Badalona natal. Orgullosa de mi cola de caballo, perfectamente delineada gracias a la pericia de mi madre, ondeando al viento, mis primeras camisetas ajustadas del zara y mi mochila llena de libros y libretas. Yo era una estudiante bastante aplicada, a la cual le encantaba tener el favor de sus profesoras, muy especialmente de su tutora, de la que estaba absoluta, perdida, secreta e inconscientemente enamorada. ¿Qué le vamos a hacer? Yo en esa época no sabía ni que las lesbianas pudieran existir y no tenía tanta clarividencia sobre mis sentimientos como para ser consciente de que me sentía atraída por una mujer, con lo cual me ceñía sin pestañear a la heteronorma imperante.

¡Aish si hubierais conocido a mi querida tutora! Era una mujer tan distinta a las mujeres de mi barrio, hablaba de unas cosas tan extrañas y apasionantes que te entraban unas ganas locas de salir ahí fuera a conocer mundo. Aunque luego mi madre me hacía ver que tenía doce años y que mi radio de acción no podía ir más allá del parque situado al lado de casa. Y, a pesar de mis rabietas, debo reconocer que la mujer estaba cargada de razón. Pues no tenía yo edad para digamos, plantarme sola en el centro de Barcelona y visitar una exposición, tomar un café o entrar en una librería a ojear y hojear las últimas novedades.

Pero había otras fronteras que sí podía rebasar, las que me ofrecían los libros, así que visitaba asiduamente la biblioteca de mi colegio y cada semana devoraba unos cuantos, básicamente de aventuras que eran los que más me gustaban. Hasta que un día mi tutora, que también hacía las veces de bibliotecaria, me ofreció un libro que en teoría no estaba indicado para mi edad, “La casa de los espíritus” de Isabel Allende, y como podéis imaginar el impacto que causó en mí a esa edad fue indescriptible. Después de eso me puse a escribir un relato de misterio (en bolígrafo rojo sobre papel sin cuadricular, para que veáis lo osada que podía llegar a ser…). Y tras muchas dudas se lo enseñé a mi tutora, la cual me dijo que estaba muy bien y que era muy entretenido, opinión que engordó unas cuantas toneladas imaginarias mi frágil ego adolescente. Y de esa manera, se forjó el inicio de una gran amistad, sincera y duradera, entre los libros y servidora…

Amor para todo el mundo y hasta pronto

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