No te olvidaré…

…querido 2016.

Porque hemos compartido momentos de vida tan importantes a lo largo y ancho de tus 365 días que me resulta difícil asumir que mañana ya no estarás aquí conmigo, acunándome entre tus horas, meciéndome entre tus minutos, ensimismándome con tus segundos. Cuando fijo mi mirada sobre tí, observo incrédula toda la felicidad que me has proporcionado. A los pocos días de tu entrada en escena, llegó mi hijo a este mundo, el que tú acompasabas a tu compàs (válgame la redundancia). Y el mundo en el que yo vivía haste ese momento desapareció y empezó uno nuevo, mientras tú seguías marcando el ritmo. Y como si tal cosa, continuaste avanzando y mi ser humano recién llegado avanzaba también, pero tenías previsto dar testimonio de otro parto, esta vez intercambiando la carne y el hueso por las palabras y el papel. Y así fue como tras excusarme puerilmente detrás de tu tiempo, mi otro pequeño deseo cobró vida y en verano mis páginas largamente aletargadas vieron por fin la luz. Dicen que las primeras veces dificilmente se olvidan y si son para traer a este mundo a un ser humano y a un ser literario todavía menos porque, yo no sé para el resto de la humanidad, pero para mí no fue tarea sencilla y por eso creo que es algo que merece ser celebrado, vivido y rememorado. Y si es en buena compañía, todavía mejor.

En fin 2016, solo quería que supieras que siempre tendrás un lugar especial en mi corazón, pero soy una mujer razonable así que inspiraré hondo(unas cuantas veces y de manera tranquila), haré acopio de valor y permitiré que el 2017(tampoco es plan de ponerse quisquillosa con el pobrecillo sin darle siquiera una oportunidad) llegue con todos sus días, horas, minutos y segundos cargados de vivencias, momentos para compartir y futuros recuerdos.

PD: Ya veremos como te portas majete porque tu antecesor deja el listón muy alto…

Un saludo (todavía de 2016)

Gema

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ESO QUIERO 

 Hoy se hablará de cifras, de números, de porcentajes, de ubicaciones, de poblaciones con un mayor o menor riesgo de sufrir violencia. Datos que aportan información pero que a veces desdibujan las emociones de lo cotidiano, esconden la perspectiva de nuestra propia realidad, la única que cada una de nosotras puede cambiar.

Yo prefiero hablar de cosas concretas, estúpidas si queréis, insignificantes comparadas con lo que algunas mujeres deben soportar, pero hablo en primera persona porque es mi realidad. Que algo tan nimio como comentar en tu lugar de trabajo que aún vivimos en una sociedad machista y que algun compañero se ofenda porque crea que lo has llamado machista a él en particular y utilice el término “feminista” para ofenderte (para mí es un orgullo así que gracias), que otro te dedique una sonrisa paternalista como diciendo “es que no sabes nada de la vida” y que otro refunfuñe diciendo que ya está bien de tanto quejarse, que qué más queremos. Y como final apoteósico al supuesto apocalípsis feminista que mis palabras han provocado, que alguna compañera intente excusarte intercediendo por tí para calmar los ánimos de los compañeros anteriormente ofendidos y dar fe de que mi intención era puramente informativa y que ella no está nada deacuerdo con esa opinión.

Pues exactamente es eso lo quiero, que esos comportamientos desaparezcan, que esa violencia no verbal mal llamada de baja intensidad desaparezca, que todo el mundo se concience de que el machismo, del tipo que sea, es el inicio de toda la violencia contra las mujeres, y que es un problema de todo el mundo que debe ser combatido sin ningún tipo de concesión. Eso quiero. Quiero cambiar mi realidad para poder ayudar a cambiar el resto de realidades que viven otras mujeres.

Un saludo (feminista por supuesto)

Gema

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Abro paréntesis 

Este paréntesis es para hablar de un tema que no tiene, por desgracia, nada que ver con libros, pero he sentido la necesidad de alzar la voz, porque el trasfondo de lo que ayer ocurrió en USA nos afecta más de lo que creemos.Me he dado 24 horas de reflexión, para ver si se me pasaba la pena, el cabreo, la tristeza, la incredulidad por el resultado electoral de la primera potencia del mundo occidental. Que mal sabor de boca despertar para ir al trabajo y descubrir que el discurso del odio, de la violencia, del racismo, de la homofobia, de la ignorancia, del machismo con mayúculas ha vencido. Y no me vale eso que comentan los analistas de que es un voto contra el sistema, y yo me pregunto ¿No hay otra forma de cambiar el sistema que no sea ese?

No seré yo quién defienda a su contricante, porque habrá dejado sus cadáveres políticos por el camino como todos, pero ha quedado más que demostrado que la sociedad supuestamente igualitaria en la que vivimos sigue teniendo un resquemor interno y recalcitrante a que una mujer sea la cabeza visible, tome las riendas y decida. No pequemos de ingenuidad, cualquier candidato demócrata varón hubiera ganada al futuro presidente electo sin problemas. Pero siendo mujer…lo tienes crudo chica…que si eres demasiado mayor, que sino eres suficientemente simpàtica, que eres demasiado altiva, que si eres una manipuladora, que si eres demasiado ambiciosa…calificativos que crecen a nivel exponencial cuando eres mujer, ante los cuales debes justificarte constantemente, mientras que tu homólogo varón no debe hacerlo.

Este resultado me reafirma en mi convencimiento que para nada todo está conseguido, que hay que seguir, que debemos clavar los pies en el suelo para impedir que los empujones de la intolerancia nos desplacen hacia los lugares apartados que antes nos veíamos resignadas a ocupar. Porque yo sí creo que otro tipo de sociedad es posible.

Cierro paréntesis.